domingo, 28 de agosto de 2011

Agosto de 2011: terremoto y huracán en Nueva York - 27/8/2011

 Los dos fenómenos se produjeron en la misma semana

Los huracanes son feroces tormentas tropicales que afectan con frecuencia la costa del Golfo de México, especialmente en los meses de julio y agosto , en coincidencia con el verano en el hemisferio norte.Sin embargo, la costa este del Estados Unidos no está libre de este fenómeno aunque éste se manifieste con poca frecuencia.
En estos días, el  huracán Irene amenaza a Nueva York y a toda la costa oriental pero no es la primera vez que la ciudad sufre los efectos de este tipo de tormenta.
El 21 de septiembre de 1938 se produjo un fortísimo huracán que devastó Nueva York y las áreas cercanas. Particularmente dañada resultó la zona costera, debido al aumento del nivel del mar, la marejada y los intensos vientos..  El huracán mató a más de 682 personas, más de 57,000 hogares fueron dañados o destruidos, y causó pérdidas de bienes estimados en varios millones de dólares. Le fecha , tristemente, coincide con la ocupación nazi en Checoslovaquia.
En 1985, "Gloria" golpeó con fuerza la ciudad.
En general, los huracanes alcanzan la costa del Golfo y "entran" en el continente, perdiendo fueza hasta convertirse en simples tormentas; sin embargo, la tormenta puede cambiar su rumbo, potenciar su agresividad y afectar la costa este, tal como está ocurriendo en estos días de finales de agosto de 2011.
Curiosamente, otro evento natural golpeó esta semana a la Gran Manzana: un terremoto; el igual que en el caso de los huracanes, estos se producen en la región pero también muy espaciadamente ya que se trata de un área de riesgo sísmico medio como, por ejemplo, nuestra provincia de Córdoba; al no estar sobre el borde de placas, el riesgo sísmico es muy reducido pero nunca nulo.; de hecho, hay registro de movimientos durante el siglos XX y XIX pero no de la intensidad del del martes 23 de agosto. que registró 6, 7 de la escala de Richter.El último movimiento vilviolento fue en 1897 y alcanzó 5,7 de la misma escala.

lunes, 22 de agosto de 2011

Tormenta de Santa Rosa

En el Hemisferio Austral, a partir de mediados de agosto, es común oír hablar de la tormenta de Santa Rosa. Popularmente, se afirma que se produce unos días antes o unos días después del 30 de agosto y está asociada al santoral de Santa Rosa de Lima, "Patrona de las Américas".Se afirma que es una de las peores tormentas  del año.
Una tormenta es la descarga brusca de electricidad atmosférica que se manifiesta por un resplandor breve (el relámpago) y por un ruido seco o un estruendo sordo (el trueno), asociada a nubes cumulunimbus y suelen llegar con lluvia en forma de chaparrón o, en latitudes más bajas, de nieve o granizo, y también de vientos fuertes.
 En invierno no ocurren estas tormentas convectivas, porque para su desarrollo, se necesitan condicionesde temperaturas más altas,  más propias  de primavera y de verano. Y, al acercarse el equinoccio de primavera del Hemisferio Sur (22 o 23 de septiembre), el acercamiento paulatino (por el ángulo de inclinación del eje del planeta) de este sector de la Tierra al Sol aumenta la disponibilidad de energía en el hemisferio sur y produce  cambios en la circulación atmosférica regional, desde fines de agosto.
 Con presencia de aire cálido y húmedo del norte, sumado a más radiación solar podría aparecer el fenómeno de tormenta saliendo del invierno, en cercanías del 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima.
Dicha perturbaciones se producen ya a que el Polo Sur sigue aún muy frío mientras que el continente austral comienza el lento proceso de calentamiento.
Popularmente , se espera que la tormenta de Santa Rosa sea más fuerte que cualquier otra, pero normalmente no es así..

La “Tormenta de Santa Rosa” se observa en algunas provincias argentinas. En provincias como Salta, Mendoza, San Juan muy rara vez aparece este fenómeno. En Uruguay se produce con frecuencia parecida a Buenos Aires. Y se observan situaciones  parecidas se observan en Sudáfrica y en Australia.
Lo que está en tela de juicio es la correspondencia temporal entre la tormenta y la festividad religiosa. De hecho, un análisis estadístico realizado para la Ciudad de Buenos Aires entre los años 1870 y 2004 reveló que sólo en el 12 por ciento de los casos se pudieron verificar tormentas entre los cinco días antes y los cinco días después del 30 de agosto.